Vino la sombra, luego la noche,
color de cálido refugio de tus besos.
Amor eterno, cuánto complejo,
de ser platónico en la práctica y en los sueños.
Convénceme, ahora convénceme,
que existe la verdad en una vida de dos,
que no son miedos por la soledad,
ni medicina para tu rutina de egos.
Recuérdame cada noche de un por siempre,
mantén cada promesa de un infinito
y utiliza este último minuto para decir
que soy el único que te podrá hacer feliz.
Pero dime si este amor no se rompió al partir
en un último adiós, este si por siempre jamás.
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